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Propuesta de Acción Política para Superar las Desigualdades

Construir el futuro desde abajo: democratizar la riqueza, el poder y la vida cotidiana

1. Diagnóstico: la desigualdad como construcción política

 

La desigualdad global no es un fenómeno natural ni inevitable. Como señala el informe sobre desigualdad mundial, vivimos una concentración extrema y creciente de riqueza, poder y emisiones: 

- El 1% más rico posee más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad (3), y genera el 41 % de la contaminación y las emisiones están ligadas al capital privado.

- El 10 % más rico se apropia de más ingresos que el 90 % restante, mientras que la mitad más pobre capta menos del 10 % del ingreso global

- Las mujeres reciben, en promedio, solo el 32 % del ingreso por hora que reciben los hombres si se incluye el trabajo no remunerado. 

- La brecha en gasto educativo entre regiones alcanza una proporción de 40:1.

Esta estructura no es el resultado de la “meritocracia” ni del “libre mercado”, sino de políticas deliberadas: desmantelamiento de derechos laborales, reducción de impuestos a grandes fortunas, privatizaciones, debilitamiento de la representación democrática y —crucialmente— concentración mediática y cultural en manos de los más ricos.

Las fuerzas que confrontan esta situación, los partidos progresistas, han renunciado a ofrecer una alternativa sistémica. Operan dentro del marco capitalista, sin articular un modelo social, económico y ecológico diferente. Esto refuerza la narrativa hegemónica de que “no hay alternativa”, lo cual es falso.

 

2. Principios orientadores de la propuesta

 

1. La desigualdad es reversible: no es técnica, sino política y culturalmente construida.

2. El cambio requiere acción dual: institucional y societaria; no basta con reformas desde el Estado sin reconstrucción desde abajo.

3. Lo común, lo cooperativo y lo público son más eficientes, justos y sostenibles que el modelo capitalista dominante, como prueba la existencia de millones de experiencias reales.

4. La democracia debe ser económica, no solo electoral: participación en la gestión de recursos, empresas, servicios y saberes.

5. La sostenibilidad ecológica y la justicia social son inseparables: quien contamina menos (el 90 % más pobre) sufre más las consecuencias ambientales.

 

3. Ejes estratégicos y medidas concreta

 

Eje 1: Democratizar la riqueza y el capital

Medida

Fundamento

Impacto esperado

Impuesto global progresivo a las grandes fortunas (≥ €50M), con armonización fiscal internacional y listas negras de paraísos fiscales.

3.028 millonarios poseen USD 16,1 billones (Forbes 2025); el 1 % genera 41 % de las emisiones del capital.

Redistribución directa, reducción de presión fiscal sobre clases medias y bajas, financiamiento de políticas universales.

Fondo Soberano de Transición Social y Ecológica, financiado con impuestos a rentas del capital, plusvalías no realizadas y herencias multimillonarias.

El informe Billionaire Ambitions Report (UBS) muestra crecimiento acelerado de riqueza heredada.

Inversión en servicios públicos, transición energética, vivienda social y capitalización de cooperativas.

Regulación del “capital a largo plazo”: obligar a que el 5 % del patrimonio de fondos de inversión y holdings se destine anualmente a proyectos de empresa social, pública o cooperativa.

El capital financiero busca rentabilidad a corto plazo y desestabiliza economías reales.

Redirección de flujos financieros hacia la economía del cuidado, la circularidad y la soberanía local.


Eje 2: Fortalecer lo público, lo cooperativo y lo comunitario

Medida

Fundamento

Impacto esperado

Plan Nacional de Apoyo a la Economía Social y Solidaria (ESS): crédito sin interés, asesoría técnica, acceso prioritario a licitaciones públicas, y exención fiscal total para cooperativas que cumplan estándares de democracia interna y sostenibilidad.

Más de 3 millones de cooperativas emplean al 10 % de la fuerza laboral mundial y funcionan mejor que empresas privadas en entornos adversos.

Escalabilidad de modelos democráticos y resilientes; reducción de precariedad laboral.

Convertir servicios básicos (agua, energía, salud, educación, transporte, telecomunicaciones) en bienes de dominio público esencial, con gestión mixta: Estado + trabajadores + usuarios.

La sanidad pública es más eficiente, más barata y salva más vidas que la privada (OCDE).

Garantía universal de derechos, reducción de costes sistémicos y prevención de externalidades negativas.

Censo y reconocimiento legal del trabajo no remunerado y voluntario, con conversión parcial en derechos sociales (pensiones, formación, descanso remunerado).

El trabajo no remunerado equivale a 2.000 millones de empleos a tiempo completo (ONU).

Visibilización del cuidado como eje económico y redistribución del tiempo de vida.


Eje 3: Democratizar el poder mediático y cultural

Medida

Fundamento

Impacto esperado

Ley de Pluralismo y Soberanía Mediática: prohibición de que una misma persona/familia controle más del 5 % del mercado de medios (audiovisual, digital, prensa), y creación de un Fondo Público de Medios Comunitarios y Cooperativos.

Hay una “mayor apropiación de medios de comunicación de la historia por parte de los más ricos”.

Desarticulación del monopolio narrativo neoliberal; multiplicación de voces independientes.

Educación crítica en medios y economía política obligatoria desde secundaria hasta universidad.

La hegemonía ideológica se sostiene por la incapacidad de reconocer alternativas reales.

Formación de ciudadanía capaz de analizar estructuras de poder y diseñar respuestas colectivas.

Plataformas digitales públicas descentralizadas para intercambio de conocimiento, bienes y servicios (ej. bibliotecas de herramientas, bancos de tiempo, trueque local).

La tecnología puede servir a la descentralización o a la vigilancia y extracción: hay que decidir.

Reducción de intermediarios rentistas; fortalecimiento de redes de confianza local.


Eje 4: Reconstruir la política desde el proyecto (no solo desde la gestión)

Medida

Fundamento

Impacto esperado

Convenios Constituyentes Locales y Sectoriales: procesos deliberativos abiertos (ciudadanos, trabajadores, usuarios, expertos) para rediseñar servicios y políticas en ámbitos concretos (energía, alimentación, vivienda, cuidados).

La política se ha reducido a “mover piezas” sin ofrecer horizontes alternativos.

Recuperación de la política como construcción colectiva de futuro; legitimidad democrática ampliada.

Partidos políticos transformados en “ecosistemas de acción”: integrar militancia institucional, redes de economía social, medios alternativos y laboratorios de innovación social.

Los partidos actuales no construyen poder popular ni experimentan alternativas en la práctica cotidiana.

Desbloqueo de la parálisis estratégica; acercamiento entre representación y acción directa.

Auditorías ciudadanas de deuda, gasto público y emisiones: con poder vinculante para suspender proyectos ilegítimos (ej. infraestructuras innecesarias, subsidios a combustibles fósiles).

El 10 % más rico genera el 77 % de las emisiones del capital; el gasto público a menudo reproduce desigualdades.

Control social real sobre las decisiones económicas clave; transparencia radical.


4. Hoja de ruta: 5 años para cambiar el marco

Año

Objetivos estratégicos

Hitos concretos

Año 1

Visibilizar lo posible y construir consensos mínimos

• Publicación del Informe Nacional de Alternativas Reales (cooperativas, públicas, comunitarias).

• Campaña mediática: “Otras economías ya existen”.

• Creación de 50 Centros Locales de Transición (CLTs): espacios físicos de experimentación y formación.

Año 2

Institucionalizar el giro

• Aprobación de la Ley de Pluralismo Mediático y del Estatuto de la Economía Social y Solidaria.

• Lanzamiento del Fondo Soberano de Transición.

• Primeras auditorías ciudadanas en 10 municipios y 3 sectores estratégicos.

Año 3

Escalar y articular

• Nacionalización progresiva de servicios esenciales (energía, agua, farmacia).

• Reducción del 30 % en brecha salarial de género mediante reconocimiento del trabajo de cuidados y paridad salarial obligatoria.

• Integración de CLTs en redes regionales de soberanía alimentaria, energética y productiva.

Año 4

Consolidar autonomía y contrapoder

• 20 % de la inversión pública canalizada a empresas sociales y cooperativas.

• Creación de un Banco Público de Desarrollo Local con sucursales en todas las provincias.

• Reconocimiento legal del tiempo de cuidado y voluntariado como aportación a la Seguridad Social.

Año 5

Reformar el marco constitucional

• Convocatoria de Asamblea Constituyente para incluir:

 – Derecho a la participación económica y ecológica.

– Límites constitucionales a la concentración de propiedad y poder mediático.

 – Principio de precaución ecológica y equidad intergeneracional como mandato superior.


5. Argumentos centrales de legitimidad política

  1. No se trata de una utopía, sino de generalizar lo que ya funciona:
    • 126 empresas públicas entre las 500 más grandes del mundo (OCDE).
    • 1.115 bancos públicos gestionan USD 91 billones (≈ PIB mundial).
    • 1.000 millones de personas hacen trabajo voluntario mensualmente.
      → Estas realidades demuestran que la cooperación, la democracia económica y lo público no solo son posibles, sino más eficientes en términos de bienestar, cohesión y sostenibilidad.
  1. El capitalismo no es “neutral”: reproduce jerarquías, extractivismo y precariedad. No basta con humanizarlo; hay que sustituir sus lógicas centrales (competencia, acumulación infinita, externalización de costes) por otras: cuidado, circularidad, suficiencia, cooperación y codecisión.
  2. La izquierda ha perdido capacidad hegemónica no por falta de buenas ideas, sino por renunciar a ofrecer una narrativa coherente de futuro. Esta propuesta recupera el carácter proyectivo de la política: no solo gestionar el presente, sino anticipar un mundo mejor —y mostrar que ya está en marcha.

6. Conclusión: El futuro no se espera, se construye

Las desigualdades no se superarán con ajustes técnicos ni morales. Requieren un cambio civilizatorio: abandonar la ficción del crecimiento ilimitado, redistribuir no solo ingresos sino poder, tiempo y conocimiento, y reconocer que la vida humana —y la de todos los seres vivos— no es un recurso explotable, sino el fin de toda economía.

“Nada de eso es inalcanzable ni utópico. Lo tenemos a nuestro alrededor en multitud de experiencias y lugares del mundo.”
Nuestra tarea es sistematizarlas, protegerlas, financiarlas y escalarlas —no como nichos marginales, sino como el núcleo de un nuevo contrato social.

La hoja de ruta aquí presentada no es un plan perfecto, sino una invitación a actuar con urgencia y esperanza.
El mejor antídoto contra la desigualdad es mostrar que otro mundo ya existe —y que merece ser el nuestro.

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