Escenarios de conflicto entre
EE.UU. y Venezuela y sus implicaciones para Ecuador
Introducción.-
El escenario geopolítico en América Latina está
experimentando una reconfiguración acelerada. Estados Unidos ha intensificado
su presencia militar en Centroamérica y el Caribe, reactivando infraestructuras
como la base de Palmerola en Honduras, el aeropuerto de Comalapa en El
Salvador, instalaciones en Panamá y la Base Aérea de San Isidro en República
Dominicana. Estas acciones se inscriben en una estrategia más amplia de
contención hacia Venezuela, país que EE.UU. considera una amenaza a su “patio
trasero”. En este contexto, Ecuador no puede permanecer indiferente: su
ubicación estratégica, su dependencia energética, sus recursos naturales y su
compromiso constitucional con la soberanía y el buen vivir lo colocan en una
encrucijada crítica.
Este documento explora tres escenarios probables
de conflicto entre EE.UU. y Venezuela y analiza sus posibles repercusiones
en el territorio ecuatoriano, con especial atención a los impactos en la soberanía
energética, la seguridad alimentaria, los flujos migratorios,
la gobernanza ambiental y la capacidad de respuesta de los
movimientos sociales. El objetivo es dotar a organizaciones sociales de
herramientas de análisis y propuestas de acción concretas.
Escenario 1: Bloqueo económico y militar escalado contra Venezuela
Descripción
EE.UU. intensifica el cerco financiero, comercial y
militar sobre Venezuela, incluyendo sanciones extraterritoriales, interrupción
del suministro de combustibles y patrullaje aéreo-marítimo agresivo en el
Caribe. Las bases en Honduras, El Salvador y Panamá sirven como puntos
logísticos clave. No hay invasión directa, pero sí una presión constante para
forzar un cambio de régimen.
Impactos en Ecuador
1. Presión para alineamiento geopolítico:
Ecuador, bajo cualquier gobierno, enfrentará fuertes
presiones diplomáticas y económicas de EE.UU. para que corte relaciones con
Venezuela, participe en sanciones o permita el tránsito de operaciones
encubiertas. Esto puede traducirse en condicionalidades para acuerdos
comerciales o cooperación en seguridad.
2. Riesgo de militarización de la frontera norte:
Si EE.UU. incrementa su presencia en Colombia (ya
avanzada en bases como Tolemaida o Apiay), es probable que se utilicen rutas
logísticas que atraviesen el norte de Ecuador, especialmente si el país
mantiene políticas de “flexibilidad” en cooperación militar. Esto violaría el
artículo 5 de la Constitución ecuatoriana, que prohíbe bases militares
extranjeras.
3. Impacto energético indirecto:
Venezuela es un actor clave en la OPEP+. Un colapso
de su producción (por sanciones) podría alterar los precios del petróleo,
afectando al Ecuador —país exportador—, pero también agravando la crisis
energética interna si se reduce la oferta global. Además, Petroecuador podría
verse forzado a reemplazar el crudo venezolano de ciertas mezclas,
incrementando costos.
4. Migración secundaria
El empeoramiento de la crisis en Venezuela puede
generar una nueva ola migratoria hacia Ecuador. Aunque el flujo se ha
estabilizado, un colapso institucional o un estallido social podría
reactivarlo, tensionando servicios públicos y generando xenofobia —un terreno
fértil para discursos securitarios y autoritarios.
Acciones estratégicas para movimientos sociales
Exigir transparencia en tratados de
defensa: Monitorear cualquier acuerdo con EE.UU. o
Colombia que incluya “cooperación logística”.
Fortalecer la red de vigilancia
energética popular: Promover auditorías ciudadanas sobre
las decisiones de Petroecuador y su dependencia de actores geopolíticos
volátiles.
Construir solidaridad con migrantes
venezolanos: Evitar que se instrumentalice la
migración para justificar militarización.
Escenario 2: Intervención directa o golpe de Estado en Venezuela
Descripción
EE.UU., en alianza con sectores opositores y con
apoyo logístico desde las nuevas CSL (Ubicaciones de Seguridad Cooperativa) en
Centroamérica y el Caribe, impulsa una intervención directa (militar o
cibernética) o una operación híbrida para derrocar al gobierno de Nicolás
Maduro.
Impactos en Ecuador
1. Ecuador como corredor geopolítico
Dada su posición entre Colombia y Perú, y su acceso
al Pacífico, Ecuador podría ser presionado para servir como zona de tránsito
de tropas, inteligencia o suministros. El puerto de Manta —históricamente
deseado por la Armada estadounidense— volvería a ser un objetivo
estratégico.
2. Reactivación de la “doctrina de la seguridad
nacional”
Un escenario
de “emergencia regional” podría justificar en Ecuador la militarización
de la seguridad interna, especialmente en zonas petroleras, mineras o
fronterizas. Esto amenazaría a comunidades en resistencia y a proyectos de
economía circular que desafían el extractivismo.
3. Debilitamiento de la integración latinoamericana
La caída de Venezuela debilitaría al ALBA y otros
espacios de cooperación Sur-Sur. Ecuador perdería un aliado clave en debates
sobre soberanía energética, acceso a medicamentos o reforma del sistema
financiero internacional.
4. Represión de movimientos antiimperialistas
El gobierno ecuatoriano —incluso uno progresista—
podría caer en la lógica de “no dar pretexto” y reprimir manifestaciones
solidarias con Venezuela o críticas a EE.UU., bajo la excusa de “mantener la
estabilidad”.
Acciones estratégicas para movimientos sociales
-Defender la Constitución frente a
reformas “de emergencia”: Resistir cualquier propuesta que
amplíe facultades de la Fuerza Pública sin control ciudadano.
Promover foros regionales de soberanía
energética: Articular con movimientos de México, Bolivia y el
Caribe para plantear alternativas al modelo energético dependiente de EE.UU. o
de gobiernos en crisis.
Exigir al Consejo de Participación
Ciudadana y Control Social (CPCCS) que vigile los acuerdos
internacionales en defensa y energía.
Escenario 3: Colapso sistémico en Venezuela y crisis regional
Descripción
Venezuela entra en un colapso total (institucional,
energético y humanitario), generando un vacío de poder, enfrentamientos
internos y una intervención internacional “humanitaria” liderada por EE.UU. y
sus aliados. El Caribe y la frontera con Colombia se convierten en zonas de
caos.
Impactos en
Ecuador
1. Ocupación indirecta del Pacífico sur
EE.UU. podría justificar presencia naval permanente
en el Pacífico ecuatoriano “para garantizar la libre navegación”, afectando la
Zona Económica Exclusiva (ZEE) y los derechos sobre recursos marinos.
2. Saqueo de biodiversidad y recursos
estratégicos:
En un contexto de crisis regional, intereses
extranjeros podrían acelerar la captura de recursos estratégicos en Ecuador,
como el litio en el sur, el cobre en la Cordillera del Cóndor o el agua en los
páramos. La excusa sería “estabilizar la región con inversión”.
3. Desarticulación de la economía circular.
Políticas de ajuste (impuestas por organismos
internacionales como condición de “ayuda”) podrían desfinanciar
programas locales de reciclaje, soberanía alimentaria o energía
descentralizada, reforzando el modelo extractivista lineal.
4. Instrumentalización del derecho ambiental:
El
discurso de “protección ambiental” podría ser usado para criminalizar a
pueblos indígenas y comunidades rurales que defienden sus territorios, bajo
acusaciones de “financiar redes ilegales” procedentes de la frontera
venezolana-colombiana.
Acciones estratégicas para movimientos sociales
Impulsar una Ley de Soberanía
Tecnológica y Energética: Basada en los artículos 14, 15 y 313
de la Constitución, que prohíba la entrega de datos energéticos sensibles y
exija soberanía sobre infraestructuras críticas.
Construir alianzas con actores del Sur
global: Con África, Asia y Oceanía, para romper con la
dependencia tecnológica y energética de EE.UU. y promover redes de economía
circular autónoma.
Crear un Observatorio de Alerta
Temprana Geopolítica: Integrado por universidades, asambleas
territoriales y movimientos sociales, para monitorear movimientos militares y
presiones diplomáticas.
Conclusión: Ecuador en la encrucijada
La reactivación de la infraestructura militar
estadounidense en Centroamérica no es un asunto lejano. Es una amenaza
directa a la soberanía ecuatoriana, especialmente en un momento en que el
país busca avanzar en la transición energética y fortalecer su marco legal de
economía circular.
Los tres escenarios analizados —bloqueo,
intervención y colapso— comparten un denominador común: la erosión de la
autonomía nacional y la subordinación a una lógica imperial que prioriza el
control sobre la cooperación.
Para los movimientos sociales, la respuesta no
puede limitarse a la denuncia. Debe traducirse en:
Capacitación geopolítica popular: entender cómo la política exterior impacta lo local.
Articulación territorial-internacional: vincular luchas por el litio en el Azuay con campañas anti-bases en
Honduras.
Propuestas legislativas desde abajo: usar mecanismos de democracia participativa para blindar la soberanía
energética y ambiental.
Ecuador tiene los instrumentos legales,
constitucionales y comunitarios para resistir y construir otra relación con el
mundo. Pero la ventana de oportunidad se cierra rápido. La reacción debe
ser simultánea, coordinada y basada en una visión anticapitalista,
antiimperialista y ecológica del futuro.
“La soberanía no se decreta: se
defiende, se construye y se ejerce desde el territorio.”
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