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Nicos Poulantzas y su legado.

 

Una actualización crítica para la izquierda del siglo XXI

— ¿Por qué Poulantzas hoy?

En un momento histórico marcado por crisis sistémicas—económica, ecológica, democrática y de legitimidad estatal—la izquierda enfrenta una doble paradoja:

Por un lado, el agotamiento del modelo neoliberal ha reabierto el debate sobre alternativas estructurales al capitalismo;

Por otro, las estrategias tradicionales (ya sea el insurreccionalismo clásico o la adaptación institucional gradualista) han demostrado limitaciones prácticas y teóricas.

En este contexto, la obra de Nicos Poulantzas (1936–1979)—teórico marxista greco-francés, discípulo crítico de Althusser y lector riguroso de Gramsci—ofrece herramientas conceptuales inéditamente vigentes para repensar:
El papel del Estado en el capitalismo avanzado,
La naturaleza de la hegemonía en sociedades mediáticas y fragmentadas,
Y, sobre todo, una estrategia de transformación radical que no renuncie a la democracia, sino que la radicalice.

Este trabajo sintetiza su aporte teórico-político, lo actualiza críticamente y propone líneas de acción estratégica para movimientos y partidos de izquierda en América Latina, Europa y más allá.

 

El Estado no es un “objeto”, sino una relación de poder.

 

🔶 Visión tradicional (criticada por Poulantzas):

Instrumentalismo: “El Estado es una herramienta en manos de la burguesía” (visión vulgar del Manifiesto Comunista).

Funcionalismo: “El Estado actúa automáticamente para reproducir el capital” (ciertas lecturas estructuralistas).
→ Ambas reducen la política a economía y desconocen la autonomía relativa del Estado.

🔶 Aporte central de Poulantzas (Poder político y clases sociales, 1968; El Estado, el poder y el socialismo, 1978):

“El Estado es la condensación material de una relación de fuerzas entre clases.”

Esto implica:

El Estado no es neutral, pero tampoco es un simple aparato represivo.

Es un campo de lucha estratégica, donde se disputan alianzas, fracciones de clase y sentidos comunes.

Tiene autonomía relativa: debe mediar entre fracciones burguesas (industrial vs. financiera, nacional vs. transnacional), gestionar crisis y obtener consentimiento de sectores subalternos.

📌 Ejemplo actual:
El Estado neoliberal en la Unión Europea (con su tríada BCE-Comisión-FMI) no obedece directamente a un “capital nacional”, sino que articula hegemonía transnacional mediante reglas técnicas (deuda, austeridad), mientras neutraliza la soberanía popular (Grecia 2015, España 2010–2014).

Hegemonía, clases y la “burguesía fraccionada”

Poulantzas reformula la teoría marxista de clases:

Las clases no se definen solo por su lugar en la producción, sino por sus posiciones en tres niveles:

Económico (relación con los medios de producción),

Político (capacidad de organización y representación estatal),

Ideológico (capacidad de imponer sentido común).

→ Una clase puede ser económicamente dominante pero políticamente débil (burguesía en crisis orgánica).
→ Una fracción de clase (p. ej., tecnoburguesía digital, agronegocio, financiarización) puede imponerse como fracción dominante si logra construir una alianza hegemónica.

🔷 Caso: Crisis de hegemonía burguesa y auge de la ultraderecha

Poulantzas anticipó en Fascismo y dictadura (1970) que el fascismo no es un “accidente”, sino una respuesta estructural del capital cuando pierde hegemonía y recurre a la destrucción organizada de la izquierda y la clase obrera.
→ Hoy, el neofascismo (Trump, Bolsonaro, Le Pen, Milei) no es solo “populismo”, sino una estrategia de recomposición autoritaria de la hegemonía burguesa, con apoyo de fracciones reaccionarias (evangélicos, terratenientes, sectores militares).

🔹 Lección estratégica: No basta con denunciar al “enemigo”; hay que disputar activamente la hegemonía ideológica y construir bloques sociales alternativos.

 

Crítica a las falsas alternativas — ¿Reforma o revolución?

 

Poulantzas rechaza el falso dilema que paraliza a la izquierda:

Insurreccionalismo

leninista

“Basta con tomar el aparato estatal”

El Estado burgués está estructurado para reproducir relaciones de dominación; no puede ser “neutralizado” por decreto.

Reformismo eurocomunista

“El socialismo se construye dentro de las instituciones liberales”

El Estado capitalista bloquea transformaciones profundas (ver Syriza 2015).

Abstencionismo

/autogestionismo

“Hay que ignorar el Estado y construir desde abajo”

Ignora que el Estado sigue regulando la vida social y reprimiendo la disidencia.

Su propuesta: “Ruptura democrática”

No es ni golpe de Estado ni ajuste gradual, sino una estrategia dual:

Acción institucional: uso táctico de parlamentos, gobiernos locales, tribunales, para avanzar en derechos, redistribución y desmercantilización.

Acción extra-parlamentaria: movilización social, construcción de poder popular (cooperativas, consejos barriales, sindicatos combativos), y disputa cultural.
→ El objetivo: desbordar las instituciones burguesas desde dentro y desde fuera, hasta transformar su estructura de clase.

📌 Citando El Estado, el poder y el socialismo (1978):

“No se trata de ‘tomar’ el Estado, sino de destruirlo como Estado de clase y construir, en su lugar, una nueva forma de poder socialista, profundamente democrática.”

 

 

 ¿Qué sigue vigente? ¿Qué requiere revisión?

 

Aportes vigentes:

La autonomía relativa del Estado: clave para entender gobiernos progresistas en marcos neoliberales (AMLO, Petro, Lula).

Hegemonía como proceso dinámico: esencial para analizar redes sociales, polarización y guerra cultural.

Rechazo al economicismo: hoy, con el capitalismo de plataforma y la precarización cognitiva, lo político-ideológico es más determinante que nunca.

 

  Límites y necesidades de actualización:

 

Subestimación de la dimensión internacional

Poulantzas enfatiza el Estado-nación; hoy, el capital opera en redes transnacionales (OMC, tratados de inversión, paraísos fiscales).

Integrar su teoría con enfoques de Estado en la globalización (Sassen, Robinson) y soberanía popular transnacional.

Visión limitada de los nuevos sujetos

Centrado en clase obrera industrial y “nuevas capas medias”. Ignora feminismo, ecologismo, pueblos originarios como sujetos constituyentes.

Articular su marco con teoría de la interseccionalidad y ecosocialismo: la hegemonía debe ser feminista, antirracista y ecológica.

Optimismo sobre lo institucional

Subestimó la capacidad del Estado neoliberal de absorber y neutralizar gobiernos progresistas (ej. “regla fiscal”, bancos centrales independientes).

Priorizar reformas estructurales tempranas: control de capitales, reforma tributaria progresiva, democratización del Banco Central.

 

 

Propuestas estratégicas para la izquierda del siglo XXI

 

A partir de Poulantzas, se propone una estrategia de poder popular en cuatro frentes:

 

1. Hegemonía ideológica

Desarticular el “sentido común neoliberal”

▪ Campañas de educación popular sobre deuda, trabajo y ecología.
▪ Creación de medios alternativos con alcance masivo (TikTok, podcasts, redes descentralizadas).
▪ Alianzas con artistas, docentes, científicos críticos.

2. Bloque histórico amplio

Construir una alianza entre clase trabajadora, sectores populares, técnicos críticos, juventud y movimientos sociales

▪ Plataformas unitarias por derechos (vivienda, salud, agua, internet).
▪ Reconocimiento constitucional de derechos de la naturaleza y pueblos originarios.
▪ Políticas de cuidado como eje de redistribución.

3. Transformación del Estado

Democratizar y desmercantilizar el aparato estatal

▪ Reforma constitucional participativa (asambleas ciudadanas).
▪ Control social de bancos públicos y empresas estratégicas.
▪ Desmantelamiento de aparatos represivos (policía militarizada, leyes antiterroristas abusivas).

4. Internacionalismo activo

Romper el cerco del capital transnacional

▪ Alianzas Sur-Sur (ALBA-TCP, CELAC, BRICS crítico).
▪ Auditorías ciudadanas de deuda ilegítima.
▪ Campañas globales contra paraísos fiscales y evasión corporativa.

 

Principio orientador: Toda acción debe fortalecer capacidades colectivas de autogobierno —no solo conquistar cargos, sino construir poder popular sostenible.

 

Casos inspiradores — Lecciones prácticas

 

Barcelona en Común (2015–2019)

Ejemplo de “ruptura democrática”: gobierno municipal + movimientos sociales + democratización institucional (presupuestos participativos, auditoría de deuda, vivienda pública).

Demostró que sí se puede gobernar desde abajo, pero requiere escalar a niveles regionales/nacionales para evitar bloqueos.

Chile: Proceso constituyente (2020–2023)

Intento de construir hegemonía desde la movilización (estallido social)  institucionalidad (Convención).

Fracaso por falta de bloque hegemónico consolidado y subestimación de la contraofensiva conservadora.  Necesidad de preparar el terreno ideológico antes de la transición institucional.

Rojava (Kurdistán sirio)

Autonomía democrática, feminismo, ecología y autogobierno comunal.

Muestra que es posible construir contra-Estado n medio de la guerra, pero requiere defensa material y alianzas internacionales.

 

🔹 Conclusión táctica: Las victorias locales son necesarias, pero insuficientes sin una estrategia nacional e internacional articulada.

 

Conclusiones y llamado a la acción

 

Tesis centrales:

El Estado sigue siendo el principal campo de batalla, pero no como fortaleza a asaltar, sino como relación de poder a transformar.

La democracia no es un obstáculo para el socialismo: es su condición de posibilidad.

Sin hegemonía cultural, ninguna reforma estructural durará.

La izquierda debe ser estratégica, no táctica: pensar a 10–20 años, no a elecciones.

 Llamado a la acción:

Construyamos una “Internacional de la Ruptura Democrática”:

Redes de partidos, movimientos y gobiernos progresistas comprometidos con:
• La democratización radical del Estado,
• La desmercantilización de la vida,
• Y la construcción de una nueva hegemonía ecosocialista, feminista y plurinacional.

No se trata de repetir el siglo XX, sino de inventar el socialismo del siglo XXI —con Poulantzas como brújula crítica, no como dogma.

 

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