CAPACITACIÓN POLÍTICA
Introducción
En el actual contexto de crisis estructural, donde las
contradicciones de clase se agudizan y se multiplican las formas de opresión y
explotación, la necesidad de una “capacitación política rigurosa, colectiva y
dialéctica” se vuelve urgente. No basta con movilizarse; es indispensable
“construir conciencia de clase, claridad estratégica y una organización
revolucionaria”. Esta propuesta parte de una premisa fundamental: “la
organización no es una cuestión técnica, sino una dimensión central del combate
ideológico y político”.
Como afirmaba Lenin:
“No se puede separar mecánicamente las cuestiones políticas
de las cuestiones de organización.”
Diagnóstico: La “inconciencia” organizativa
A pesar del impulso combativo de los sectores populares,
persiste una “falta de elaboración teórico-política sobre la organización”, que
se manifiesta en:
-
La tendencia a reducir la organización a un mero
instrumento administrativo.
-
La subestimación o sobrestimación del rol de las
masas no organizadas.
-
La confusión entre espontaneísmo y dirección
política consciente.
-
El predominio de visiones utópicas o fatalistas
sobre el cambio social.
Esta “inconsciencia organizativa” obstaculiza la
transformación de la lucha defensiva en ofensiva revolucionaria. Frente a esto,
se propone una “metodología de capacitación política que articule teoría,
práctica y organización como momentos dialécticos de un mismo proceso”.
Principios metodológicos
1. “La capacitación política no es transmisión de
conocimientos, sino producción colectiva de conciencia de clase.”
La teoría marxista no se enseña como doctrina, sino como
herramienta viva para interpretar y transformar la realidad concreta. El
conocimiento nace del análisis de la experiencia de lucha de los propios
colectivos.
2. “La organización es el puente entre teoría y praxis.”
No hay teoría revolucionaria sin organización
revolucionaria. La práctica formativa debe estar íntimamente ligada a los
procesos de construcción organizativa en los barrios, fábricas, campos y
escuelas.
3. “El método debe ser dialéctico y crítico-autocrítico.”
La capacitación debe fomentar la discusión, el debate y la
crítica constructiva, evitando tanto el dogmatismo como el relativismo. La
autocrítica no es un acto de arrepentimiento, sino una herramienta para la
rectificación y el avance.
4. “Las masas son sujetos, no objetos de la transformación.”
Reconocemos la iniciativa revolucionaria de las masas, pero
rechazamos la ilusión espontaneísta. La tarea del colectivo político es “ayudar
a elevar la conciencia espontánea a conciencia revolucionaria”, sin imponer
fórmulas abstractas ni quedarse atrás de lo que las masas están dispuestas a
hacer.
5. “Formación integral: política, técnica y ética.”
La capacitación debe cultivar no solo la claridad
ideológica, sino también la disciplina colectiva, la solidaridad militante y la
capacidad de intervención táctica en la coyuntura.
Ejes de trabajo en la capacitación
1. Estudio crítico del marxismo revolucionario
Releer a Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo, Gramsci y otros,
no como “autores clásicos”, sino como compañeros de lucha cuyas reflexiones
ayudan a descifrar la realidad actual.
2. Análisis concreto de la situación nacional e
internacional
Desarrollar capacidades para diagnosticar la correlación de
fuerzas, identificar contradicciones principales y definir orientaciones
tácticas.
3. Historia de las luchas populares
Estudiar victorias y derrotas del movimiento obrero y
popular, no para repetirlas, sino para aprender de sus aciertos y errores.
4. Construcción colectiva de estrategias organizativas
Diseñar formas de organización flexibles, democráticas y
combativas, adaptadas a las condiciones actuales, que permitan integrar amplios
sectores sin perder claridad política.
5. Práctica de la democracia interna y la disciplina
revolucionaria
Aprender a decidir colectivamente, a ejecutar resoluciones y
a rendir cuentas, entendiendo que “la verdadera libertad se ejerce en la unidad
consciente, no en el individualismo abstracto”.
Conclusiones
-
La capacitación política no es un “preámbulo” a
la acción, sino una “dimensión constitutiva” de la acción revolucionaria.
-
Sin organización consciente, la espontaneidad de
las masas se agota o es desviada. Sin confianza en las masas, la organización
cae en el elitismo o el sectarismo.
-
La lucha por el socialismo exige “formar cuadros políticos colectivos”, capaces
de pensar estratégicamente, actuar tácticamente y mantener una ética
revolucionaria en todas las circunstancias.
-
El objetivo último no es “enseñar a otros”, sino
“construir juntos una vanguardia organizada que exprese la conciencia más
avanzada de la clase trabajadora y los sectores oprimidos”.
Llamado a la acción
Invitamos a todos los activistas y colectivos populares a:
✅ Transformar sus espacios de
formación en “talleres de pensamiento crítico y acción revolucionaria”.
✅ Vincular estrechamente la
capacitación con las “luchas concretas” en curso.
✅ Priorizar la “unidad en la
diversidad”, sin renunciar a la claridad ideológica.
✅ Adoptar esta metodología como
parte de la “construcción de un polo político revolucionario” capaz de disputar
la dirección del proceso de transformación social.
“Porque solo una clase consciente de su misión histórica
puede abolir todas las clases.”
“¡Capacitarnos para organizar, organizar para transformar,
organizarse es comenzar a vencer!”
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