Victoria de Milei (2023)
I. Milei como
Síntoma Dialéctico de la Crisis
A. Introducción a
la elección de diciembre de 2023
La elección de
Javier Milei en diciembre de 2023 se inscribe en el "vasto tapiz de la
historia como devenir dialéctico". Desde esta perspectiva, su triunfo no
se interpreta como un evento aislado, sino como la "negación radical de un
orden hegemónico" que se había edificado durante décadas sobre la
precarización de la lucha de clases en América Latina. El análisis,
fundamentado en categorías marxistas, establece que esta victoria es el
"síntoma agudo de la contradicción interna del capital en su fase
imperialista".
El progresismo y el
peronismo, tradicionalmente autoproclamados "guardianes de la justicia
social," sufrieron una derrota multidimensional. Esta debacle no fue solo
material, evidenciada en los resultados electorales y la situación económica
del Estado, sino también moral.
B. La Derrota Moral
y la Pérdida de Sustancia Ética.
La dimensión moral
de la derrota se aborda a través del concepto hegeliano de la pérdida de
sustancia ética, la Geist, que supuestamente debía encarnar la voluntad
colectiva del pueblo. El progresismo, en su intento de domesticar las dinámicas
del capital, terminó siendo domesticado por este. Milei, actuando como la
antítesis pura, irrumpe con su motosierra simbólica para cortar no solo
presupuestos, sino también la ilusión progresista.
La causalidad
dialéctica subyacente a este fenómeno es crítica: la negación parcial del
capital que intentó el populismo progresista fue inherentemente inestable,
llevando a la reproducción encubierta del sistema de explotación. Esta
debilidad estructural del peronismo/kirchnerismo, que pretendía fusionar el
movimiento obrero con el Estado clientelar, generó, por necesidad histórica, su
opuesto más extremo: el neoliberalismo desatado representado por Milei. La
función histórica de Milei, por lo tanto, es la de un catalizador que
"expone la ilusión leninista abortada" y revela la contradicción del
capital de forma descarnada ante las masas.
II. Objetivos del
Análisis y Alcance Crítico
El propósito
central de este análisis es desentrañar las causas profundas de la desintegración
de las izquierdas latinoamericanas, enfocándose en su abdicación de las bases
materiales y del sujeto histórico de la revolución.
A. Desentrañar la
Derrota Material y Moral (Hegeliano)
El primer objetivo
radica en evaluar la derrota de 2023 como la manifestación de la tesis
hegeliana de que toda negación parcial del capital inevitablemente genera su
antítesis. El alcance de este objetivo es determinar cómo el progresismo
dilapidó su capital ético, volviéndose inofensivo para el sistema al confundir
la "caridad estatal con la revolución".
B. Evaluar la
Captura Estatal y la Praxis Ausente (Leninista)
El segundo objetivo
se centra en la evaluación estratégica. Se cuestiona la trayectoria del
peronismo y el kirchnerismo a la luz del principio leninista de la
"dictadura del proletariado," entendida como la "captura
violenta y consciente" del aparato estatal. El diagnóstico estratégico
busca demostrar que el populismo peronista fue una "fusión precaria"
que reprodujo las relaciones capitalistas, disuelta en "pactos con el
FMI" y subsidios clientelares.
C. Diagnosticar la
Colonización Ideológica (Gramsciano)
El tercer objetivo
persigue identificar y analizar la "filosofía puritana" ideológica
contemporánea, importada de las metrópolis, que colonizó la superestructura de
las izquierdas. Este diagnóstico gramsciano se concentra en analizar cómo esta
colonización forzó el abandono del materialismo histórico, reemplazándolo con
una ética de la redención personal y llevando a la disolución del "sujeto
histórico" en identidades fragmentadas.
Estos tres
objetivos establecen una profunda relación de causalidad. La colonización
ideológica (Gramsciano) que priorizó la superestructura y la corrección
moral debilitó fatalmente la praxis revolucionaria (Leninista) de la
izquierda, impidiéndole conquistar o destruir el Estado burgués, lo que hizo
inevitable la derrota material y moral (Hegel/Marx) frente a la crisis
económica. El fracaso es la suma de una ideología desviada y una estrategia
fallida.
III. La Ilusión del
Poder
A. El Estado y el
Parlamentarismo Burgués Diluido
El análisis
estratégico de la derrota de la izquierda comienza con la premisa leninista: el
Estado no es un árbitro neutral, sino el "comité ejecutivo de la
burguesía". La conquista del poder, según Lenin en El Estado y la
Revolución, requiere una "praxis armada con la vanguardia
revolucionaria," y no debe reducirse a un "parlamentarismo burgués
diluido".
El peronismo, en su
intento histórico de emular esta captura estatal mediante el populismo,
estableció una "fusión precaria" del movimiento obrero con el Estado
clientelar. Esta estrategia no representó una verdadera dictadura del
proletariado.
B. Mecanismos de
Sujeción y la Ausencia de la Dictadura Proletaria
El poder ejercido
por el peronismo fue, en realidad, un poder aparente que, bajo la máscara de la
"inclusión social," continuó reproduciendo las relaciones de
producción capitalistas. La pregunta crítica, "¿Dónde estaba la dictadura
proletaria en el peronismo?", se responde con la evidencia de su ausencia.
Estaba "disuelta en pactos con el FMI y en subsidios que, lejos de
emancipar, ataban al trabajador a la rueda del capital".
La izquierda
cometió un error fundamental al confundir su rol: en lugar de reconfigurar el
poder del Estado en favor de la clase trabajadora, lo administró con una
"devoción puritana," equiparando la "caridad estatal con la
revolución".
C. Consecuencia
Estratégica: La Exposición de la Ilusión
La derrota material
de 2023 es la manifestación de que esta estrategia, al ser una negación parcial
del capital, generó su antítesis pura. Milei, como el neoliberalismo desatado,
tiene la función dialéctica de exponer la "ilusión leninista
abortada" del progresismo. La conclusión leninista se impone: sin la base
material de un "poder estatal revolucionario, toda hegemonía es
ilusión". La derrota se interpreta así como la auto desintegración de una
izquierda que se volvió inofensiva para el capital.
Tabla I:
Dimensiones de la Derrota Peronista (2023)
|
Dimensión de la Derrota |
Marco Teórico Dominante |
Manifestación Central |
Consecuencia Estratégica |
|
Material |
Marxista / Hegelianismo (Negación) |
Hiperinflación, Desindustrializa ción, Pactos con el FMI. |
Exposición de la ilusión leninista abortada y reproducción
capitalista. |
|
Moral |
Hegeliano (Pérdida de Geist) |
Confundir caridad estatal con revolución; Administración puritana. |
Inofensividad ante el capital; Pérdida de sustancia ética. |
|
Hegemónica/Cultural |
Gramsciano |
Construcción de una hegemonía frágil y dependiente. |
Ruptura por Milei; Dominación de la superestructura. |
|
Política/Estratégica |
Leninista |
Ausencia de praxis armada y de "dictadura del proletariado." |
Incapacidad para destruir el Estado; Retorno al parlamentarismo
burgués diluido. |
IV. La Derrota
Hegemónica y el Puritanismo Colonizado
A. Hegemonía Frágil
y Dependencia Cultural
Para comprender la
dimensión cultural de la catástrofe, es esencial la distinción gramsciana entre
la dominación coercitiva (el poder desnudo del Estado) y la hegemonía (la
"dirección intelectual y moral" que moldea el sentido común). El
progresismo latinoamericano intentó construir una hegemonía, pero esta resultó
ser "frágil" y "dependiente".
La narrativa
progresista, basada en "derechos humanos" y "diversidad,"
era un sentido común "importado de las metrópolis europeas y
norteamericanas". En su afán por la corrección moral, se desprendió de las
"raíces materiales de la lucha de clases". La victoria de Milei fue,
por lo tanto, la ruptura de esta "hegemonía puritana" que la
izquierda había impuesto como dogma.
B. La
"Filosofía Puritana" como Agente de Colonización Ideológica
Se identifica la
colonización ideológica contemporánea como un "puritanismo
ideológico" (distinto de la ascética weberiana) que se manifestó en varias
características clave: el culto al "individuo identitario," el uso
del "lenguaje inclusivo como fetiche," y un enfoque exclusivo en la
"culpa moral por pecados colectivos (colonialismo, patriarcado) sin tocar
las estructuras de clase".
Esta colonización
se operó a través de la influencia de "ONGs financiadas por fundaciones
sorosianas y think tanks liberales". El efecto más devastador fue la inversión
del materialismo histórico, transformando el marxismo en una mera
"ética de la redención personal," olvidando que la superestructura
ideológica debe brotar de la base económica.
La atención
desproporcionada al lenguaje inclusivo como un fetiche revela que la izquierda
permitió que su herramienta de comunicación fuera cooptada para una agenda
moralista y fragmentadora. Este desvío garantizó que la energía política se
enfocara en conflictos de la superestructura, lo que confirma la "auto desintegración
de una izquierda que, purificada de sus impurezas clasistas, se volvió
inofensiva para el capital". El "progre" latino internalizó la
hegemonía imperial, convirtiéndose en un "vasallo cultural de Washington y
Bruselas," predicando la austeridad moral mientras el Fondo Monetario
Internacional (FMI) dictaba la austeridad real.
V. El Abandono del
Sujeto Histórico y la Amnesia Material
A. La Guerra de
Posiciones Mal Entendida
Las izquierdas
latinoamericanas, desde el Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil hasta el
Frente Amplio uruguayo y el chavismo tardío, fueron seducidas por esta
filosofía puritana. Este movimiento, bajo la óptica gramsciana, constituyó
una "guerra de posiciones" mal entendida. En lugar de forjar una
"contra-hegemonía orgánica" arraigada en los intelectuales
proletarios y las fábricas, se optó por una "posición defensiva en la
sociedad civil," dialogando con el capital exclusivamente en "términos
morales".
B. El Olvido del
Sujeto Histórico Material
El abandono más
grave fue el del sujeto histórico real. Este sujeto se define como el
"proletariado transnacional, el campesino despojado, el lumpen precarizado
por el extractivismo". El progresismo, sin embargo, prefirió un
"nosotros" abstracto y multicultural que diluyó la lucha de clases al
fragmentarla en identidades. Al priorizar el culto al "individuo
identitario," la izquierda se desvinculó de las estructuras de explotación
de la clase, culminando en un proceso de auto-castración revolucionaria.
C. Amnesia ante la
Crisis Económica en Argentina
Esta desviación
ideológica se tradujo en una peligrosa amnesia material. El progresismo
peronista, enarbolando banderas como el "feminismo liberal y los derechos
LGBTIQ+" como ejes electorales, ignoró deliberadamente las "bases
materiales" de la crisis que afectaban al trabajador. Los síntomas
económicos ignorados incluyen la hiperinflación que devoraba salarios, la
desindustrialización que expulsaba al obrero a la informalidad, y la
dependencia alimentaria de la soja transgénica.
Se concluye que
esta "amnesia no es inocente" y fue la clave de la derrota material y
moral. Al enfocarse en la superestructura sin atacar la base económica, la
izquierda perdió toda capacidad de resistencia coherente frente al colapso,
resultando en su "auto desintegración" ante el capital.
VI. Conclusiones y
el Imperativo de la Síntesis Revolucionaria
A. Milei como
Catalizador de la Contradicción
La victoria de
Milei no marca un punto final, sino un punto de inflexión dialéctico. Sus
acciones, caracterizadas por ajustes fiscales que profundizan la miseria y la
represión a las movilizaciones, actúan como un "catalizador" que
revela la crisis de legitimidad intrínseca del capital. La derrota de la
izquierda es, por lo tanto, el requisito necesario para la emergencia de una
"síntesis revolucionaria".
Para que esta
síntesis surja, se exige a las izquierdas latinoamericanas un retorno urgente a
la praxis materialista, sintetizada en tres imperativos concretos:
B. El Exorcismo del
Puritanismo Colonizado
El primer
imperativo es "exorcizar su puritanismo colonizado". Esto significa
revertir la colonización ideológica que transformó el materialismo histórico en
una "ética de la redención personal," reenfocando la lucha en la
estructura de clases en lugar del individuo identitario y la culpa moral.
C. Retorno a la
Praxis Leninista Concreta
Las izquierdas
deben abandonar la ilusión de que pueden administrar el Estado burgués. El
retorno al leninismo del poder implica adoptar la praxis concreta de la
vanguardia: prepararse activamente para la "destrucción" del aparato
estatal, recuperando la noción del poder como "dictadura del
proletariado" que busca la disolución eventual del Estado en una sociedad
sin clases.
D. Forjar la
Contra-Hegemonía Gramsciana y el Arma Dialéctica
Se requiere la
construcción de una contra-hegemonía gramsciana que forje un "sentido
común proletario desde las bases". Esto conlleva una revolución
epistemológica donde el lenguaje debe ser transformado de una mera "purga
moral" (o corrección política superficial) a un "arma dialéctica
contra la alienación," enraizada en la lucha material y no en el dogma
moral.
Tabla II:
Imperativos Estratégicos para la Síntesis Revolucionaria
|
Teórico de Referencia |
Foco de la Acción Exigida |
Acción Negativa (Exorcismo) |
Acción Positiva (Forja) |
|
Lenin (Poder y Estado) |
Praxis Concreta |
No administrar el Estado burgués. |
Preparación activa para la destrucción del aparato estatal. |
|
Gramsci (Hegemonía y Cultura) |
Contra-Hegemonía |
Deshacerse del puritanismo colonizado y el lenguaje como purga moral. |
Forjar un sentido común proletario; Utilizar el lenguaje como arma
dialéctica contra la alienación. |
|
Marx/Lukács (Clase y Conciencia) |
Sujeto Histórico |
Evitar el culto al individuo identitario y la fragmentación. |
Despertar la conciencia de clase; Movilizar al proletariado
transnacional (barriadas, minas, favelas). |
VII. Despertar la
Conciencia de Clase
El sujeto histórico
no ha desaparecido; su existencia persiste, yace "dormido en las barriadas
de Buenos Aires, en las minas de Potosí, en las favelas de Río", en las
comunas de Ecuador. La tarea fundamental de la izquierda es despertar a este
sujeto. Esto exige la "crítica filosófica que, como decía Lukács,
transforma la conciencia reedificada en conciencia de clase".
Solo mediante el
"fuego de la negación," y despojados de la ilusión de ser meros
"espectros morales," el peronismo y el progresismo podrán renacer
como la "vanguardia material de la emancipación". La historia, como
tejedora hegeliana, impone la "urgencia de la acción" como el único
camino para superar la actual derrota.
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