La Concentración de Poder y la Erosión Democrática en Ecuador:
I. La Tesis de la
Deriva Autocrática
El presente trabajo
tiene como objetivo principal realizar un análisis exhaustivo y crítico de la
situación política en Ecuador, centrándose en la tesis de que el gobierno de
Daniel Noboa está ejecutando un conjunto de acciones que constituyen una
"deriva autocrática" o "avances dictatoriales". Este
análisis busca desglosar los argumentos clave y las evidencias que sustentan la
caracterización de las medidas gubernamentales como autoritarias, persecutorias
y regresivas, las cuales han desencadenado una "seria crisis
política" en el país.
1.1.
Contextualización de la Crisis Política Ecuatoriana
La inestabilidad
actual en Ecuador tiene su raíz en medidas gubernamentales que se perciben como
altamente autoritarias y que impactan negativamente la calidad de vida de los habitantes,
tanto en el sector rural como en el urbano. El gobierno ha utilizado la
narrativa de la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico para
justificar la aplicación de estados de excepción continuados y la
militarización del país, creando un clima de excepción permanente.
1.2. El
Autoritarismo Gubernamental como Origen de la Inestabilidad
La administración
de Noboa no solo está aplicando políticas económicas de corte neoliberal y
regresivo, sino que utiliza el aparato estatal—incluyendo la fuerza militar y
el sistema judicial—para imponerlas. Este patrón de gobernanza se basa en la
instrumentalización de la ley para la represión, la persecución política de la
oposición, y la búsqueda de una concentración de poder que beneficie a las
élites económicas.
La aplicación de la
fuerza y la eliminación de contrapesos democráticos son, según esta
perspectiva, herramientas deliberadas de la derecha regional para implementar
políticas que, de otro modo, serían rechazadas masivamente. En este contexto, la
violencia y la irracionalidad en la aplicación de la ley no se consideran
efectos secundarios de la crisis, sino estrategias esenciales de poder para
lograr un "nuevo orden político de explotación y opresión".
1.3. El Frente
Unitario de Resistencia Popular
Frente a esta
escalada autoritaria, la respuesta popular ha sido significativa y articulada.
Organizaciones clave como el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), el Frente
Popular, la Unión Nacional de Educadores (UNE), y el movimiento indígena
(CONAIE), junto con partidos de izquierda y organizaciones sociales, han
convocado a acciones de protesta que abarcan 22 de las 24 provincias del
país. Este alcance geográfico y sectorial subraya un rechazo generalizado
a las políticas gubernamentales.
La oposición ha
demostrado una creciente capacidad de coordinación, evidenciada por la creación
del Parlamento Intercultural de los Pueblos el 24 de septiembre. La unificación
de sindicatos, educadores, estudiantes y el movimiento indígena bajo esta
plataforma representa no solo una amplia base social, sino también una
coordinación política estratégica de resistencia, posicionándose como un
contrapoder organizado y legítimo frente a la línea autoritaria y represiva del
Ejecutivo.
II. Políticas
Económicas y Legislación Regresiva
El análisis de la
deriva autoritaria se fundamenta en la aplicación de políticas económicas
impopulares que sirven como el catalizador inmediato de la protesta social,
seguidas por una agenda legislativa diseñada para consolidar beneficios para
sectores específicos y cumplir con acuerdos internacionales, como los del Fondo
Monetario Internacional (FMI).
2.1. El Impacto
Regresivo de la Liberación del Precio del Diésel
Una de las medidas
más controversiales fue el anuncio del 12 de septiembre de 2025 de subir el
precio del diésel de $1.80 a $2.80 por galón.
Esta acción
representó una ruptura directa con las promesas de campaña de Noboa de no
modificar los precios de los combustibles, lo que contribuyó al deterioro de su
imagen pública. La crítica social y técnica a esta medida se centra en dos
puntos principales: primero, la Asociación Nacional de Trabajadores de la
Energía y el Petróleo (ANTEP) desmintió el análisis gubernamental sobre la
existencia de un subsidio real al combustible, argumentando que los principales
beneficiados de la liberación de precios serían, en realidad, los importadores
del producto. Segundo, diversos analistas predijeron y observaron que el
aumento del costo del diésel tendría un inevitable "efecto cascada" en
los costos de transporte y producción, elevando los precios de los productos de
primera necesidad y afectando desproporcionadamente a la población de bajos
ingresos.
2.2. La Agenda
Legislativa al Servicio del Capital y el FMI
El gobierno utilizó
su mayoría en la Asamblea Nacional para impulsar un conjunto de leyes
destinadas a reconfigurar la estructura económica y regulatoria del Estado.
Estas leyes, presentadas a menudo con carácter de urgencia, exhibieron un claro
sesgo regresivo y de clase.
La “Ley de
Integridad Pública” fue diseñada con un doble propósito: cumplir con los
mandatos del FMI mediante la implementación de medidas de austeridad, que
incluyeron el despido injustificado de al menos 5,000 funcionarios del Estado
inicialmente. Paralelamente, esta misma ley concedía beneficios tributarios a
los ciudadanos de altos ingresos, "los ricos". Esta combinación
de despidos masivos en el sector público y concesiones fiscales a las élites
configura una política de clase que actúa como el motor fundamental de la
protesta popular, ya que utiliza el autoritarismo para imponer un programa
económico que privilegia la concentración de poder y riqueza.
Otras leyes
complementaron esta agenda. Por ejemplo, la “Ley de Áreas Protegidas” se
interpreta como una medida para facilitar la privatización de recursos
naturales. “La Ley de Transparencia Social” ha sido señalada como un pretexto
para perseguir a organizaciones sociales y ONG bajo el argumento de evitar el
lavado de activos.
2.3. El Uso de la
Urgencia y la Reacción Constitucional
El intento del
gobierno de acelerar la aprobación legislativa y limitar el debate democrático
se manifestó en el uso de la figura de "carácter económico urgente"
para presentar leyes que abordaban temas disímiles y no estrictamente
económicos, como la seguridad y la estructura estatal. Este indicador de
debilidad institucional y autoritarismo procesal intentó imponer rápidamente
dos pilares de su agenda: la “Ley de Solidaridad Nacional” y la “Ley Orgánica
de Integridad Pública”. Sin embargo, el 26 de septiembre, la Corte
Constitucional emitió un dictamen declarando ambas leyes inconstitucionales,
asestando un revés significativo al Ejecutivo.
III. La
Militarización y el Aparato de Represión Estatal
El segundo pilar argumental
detalla cómo el gobierno ha institucionalizado la fuerza militar y el marco
legal para la represión política, una estrategia indispensable para sostener un
programa económico que carece de consenso popular.
3.1. Gobernanza a
través del Estado de Excepción
La administración
de Noboa ha optado por gobernar mediante una "continuada lista de estados
de excepción y militarización" de todo el país o de provincias
específicas. Esta estrategia se sustenta en una agresiva "propaganda de
guerra interna" que busca posicionar al presidente como el "héroe de
la fallida lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico".
Esta
militarización, sin embargo, presenta una paradoja crucial: a pesar de la
presencia militar constante y el estado de excepción, el análisis indica que
los índices de criminalidad no han disminuido. Los asesinatos en las calles y
las masacres al interior de las cárceles persisten. Esta contradicción sugiere
que el propósito primario de la militarización ha trascendido la seguridad
ciudadana efectiva, centrándose más en el control político y la capacidad de
represión de la disidencia popular.
El gobierno opera
con la confianza que le otorga el respaldo estratégico de Estados Unidos y de
una porción significativa de los mandos de las Fuerzas Armadas, además de una
mayoría en la Asamblea Nacional y el control de otras instancias estatales.
3.2. Marco Legal de
la Vigilancia y la Fuerza
La legislatura ha
facilitado la capacidad represiva del Estado mediante la aprobación de
instrumentos que legalizan la coerción y la vigilancia. La “Ley de Inteligencia”
es un ejemplo clave, ya que permite la vigilancia y el espionaje de ciudadanos
sin requerir una orden judicial previa. Esta medida representa un grave
retroceso en materia de libertades civiles, otorgando al Estado herramientas
excepcionales para el control de la disidencia política.
La derogada ”Ley de
Solidaridad Nacional” también buscaba explícitamente militarizar la seguridad
pública y utilizar la justificación del "conflicto armado" para
aplicar mayores medidas represivas de excepción, demostrando la intención del
Ejecutivo de institucionalizar la represión.
3.3. Evidencias de
Violencia Estatal y Violación de Estándares Internacionales
La agudización de
la represión se ha manifestado en hechos concretos de violencia estatal. El 28
de septiembre, se denunció la muerte de un indígena en Imbabura tras un choque
entre militares y comuneros, presuntamente causada por tres disparos. Documentos
audiovisuales corroboran la brutalidad de la respuesta militar, mostrando cómo
el fallecido y un compañero que intentó auxiliarlo fueron golpeados y pateados
en el suelo por los uniformados durante un periodo estimado de 20 minutos.
La respuesta
oficial del gobierno ante estos hechos consistió en criminalizar a las
víctimas. La Ministra de Gobierno, Zaida Rovira, no condenó la violencia, sino
que afirmó que el incidente en Cotacachi "no fue protesta," sino una
"emboscada cobarde ejecutada por estructuras criminales -terroristas- que
atacaron a nuestras Fuerzas Armadas," manteniendo la narrativa de
"tácticas guerrilleras".
Esta conducta ha
merecido la censura internacional. La relatora de las Naciones Unidas para la
Libertad de Asociación, Gina Romero, recordó que "Protestar es un derecho,
no puede costar la vida" y señaló que la actuación de las Fuerzas Armadas
en contextos de protesta contraviene directamente los estándares
internacionales del derecho a la reunión, incluso bajo estados de excepción. Lejos
de moderar su postura, el gobierno incrementó la demostración de fuerza,
dirigiendo más de 100 vehículos militares y tanquetas de guerra hacia Imbabura,
un acto interpretado como un anuncio de que la coerción "no tendrá
límites".
La insistencia en
catalogar a la oposición como "terrorista" busca un doble efecto:
deslegitimar las demandas populares y justificar el uso de herramientas legales
de excepción (como la vigilancia no judicializada y el uso militar) que violan
derechos fundamentales bajo el paraguas de la seguridad nacional. La rápida
respuesta militarizada en Imbabura, incluso después del revés judicial que
declaró la inconstitucionalidad de la Ley de Solidaridad Nacional, demuestra
que el gobierno prioriza el poder fáctico y la coerción por encima del respeto
al marco legal y las decisiones judiciales.
A continuación, se
sintetizan las medidas legislativas clave impulsadas por el gobierno y su
impacto crítico, según el análisis:
Medidas
Gubernamentales y su Justificación/Impacto Crítico
|
Medida/Ley |
Propósito Gubernamental Alegado |
Crítica y Efecto Real Según el Análisis |
Estatus Constitucional (a la fecha) |
|
Liberación Precio Diésel |
Supresión de subsidio y ajuste fiscal. |
Aumento del precio de $1.80 a $2.80; efecto cascada en productos
básicos; beneficia a importadores. |
Aplicado por decreto. |
|
Ley de Solidaridad Nacional |
Militarización y seguridad pública. |
Uso del conflicto armado para medidas represivas de excepción. |
Declarada Inconstitucional (26 de septiembre). |
|
Ley de Inteligencia |
Fortalecimiento de la seguridad nacional. |
Permite vigilancia y espionaje sin orden judicial; riesgo de control
político. |
Aprobada/Vigente. |
|
Ley de Integridad Pública |
Cumplimiento de acuerdos con el FMI. |
Despido de funcionarios (5 mil iniciales); otorga beneficios
tributarios a los ricos. |
Declarada Inconstitucional (26 de septiembre). |
|
Ley de Transparencia Social |
Evitar el lavado de activos. |
Pretexto para perseguir a organizaciones sociales y ONG. |
Aprobada/Vigente. |
|
Ley de Áreas Protegidas |
Conservación y gestión de recursos. |
Facilita la privatización de la naturaleza. |
Aprobada/Vigente. |
IV. Criminalización
y Persecución Dirigencial
La estrategia
gubernamental para neutralizar la disidencia popular se articula mediante la
criminalización judicial, la intimidación financiera y la censura, utilizando
la etiqueta de "terrorismo" como arma política contra la oposición
legítima.
4.1. La Estrategia
de la Propaganda de "Guerra Interna"
El gobierno
mantiene una intensa campaña publicitaria para presentarse como un héroe en la
lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, insistiendo en la tesis de
que "cualquier opositor es un terrorista". Esta propaganda no solo
busca deslegitimar las protestas, sino también "facilitar un nuevo orden
político de explotación y opresión" al justificar el uso de la fuerza y
los instrumentos de seguridad excepcionales contra líderes sociales.
4.2. Persecución
Judicial y Estrategias de Intimidación Financiera
La criminalización
se ha dirigido de manera selectiva y sistemática contra los líderes de los
movimientos populares, sindicales e indígenas.
Desde el inicio del
paro, se anunció que los participantes serían acusados de terrorismo, lo que
conlleva penas de prisión de hasta 30 años. Actualmente, cerca de 100 personas
han sido detenidas, y varias de ellas acusadas de terrorismo y trasladadas a
cárceles remotas que no ofrecen garantías para su vida. El análisis destaca que
una de estas cárceles, la de Esmeraldas, fue escenario de una masacre con 17
muertos el 25 de septiembre, lo que subraya el riesgo al que son expuestos los
detenidos políticos.
Un componente clave
de la estrategia de intimidación es el ataque a la base económica de la
disidencia. A varios dirigentes y organizaciones enteras se les impuso el
congelamiento de cuentas bancarias bajo investigaciones no esclarecidas, con el
intento expreso de vincularlos con el lavado de narco-dólares.
La Fiscalía del
Estado inició investigaciones penales contra líderes fundamentales, como Andrés
Quishpe (presidente de la UNE), Edwin Bedoya (presidente de turno del FUT),
Nery Padilla (presidenta de la FEUE) y Wilfrido Espinoza (presidente de la
Fenocin). Aunque la acusación inicial era por paralización de un servicio
público, existe una intención manifiesta de direccionar la acusación hacia la ”participación
en crimen organizado”. De manera paralela, más de 50 dirigentes
indígenas, ambientalistas y populares, incluyendo a Marlon Vargas (presidente
de la CONAIE), fueron investigados por presunto enriquecimiento no justificado,
lo que refuerza la estrategia de vincular la protesta con el lavado de
narco-dólares.
La principal
estrategia no es simplemente sancionar la protesta, sino utilizar el marco
antiterrorista y de crimen organizado para transformar la protesta política
legítima en un delito de alta criminalidad, permitiendo al gobierno recurrir a
recursos de inteligencia y seguridad excepcionales para amedrentar y detener el
crecimiento de las movilizaciones.
4.3. Control
Informativo y Censura
La represión se
extiende al ámbito de la comunicación. La suspensión arbitraria del canal TV
MICC, el medio comunitario del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi, fue
un acto de censura. La orden de suspensión se basó en un informe declarado
secreto bajo el argumento de "precautelar el orden público y la seguridad
nacional". Este acto constituye una amenaza directa y explícita contra las
redes y canales de comunicación alternativos y populares que buscan ofrecer una
narrativa diferente a la oficial.
A continuación, se
presenta una tabla que resume las tácticas de criminalización:
Estrategias de
Criminalización de la Protesta y Persecución de Dirigentes
|
Mecanismo de Persecución |
Dirigentes /Organizaciones Afectadas |
Acusación Judicial Impuesta |
Objetivo Estratégico |
|
Amenaza Judicial |
Participantes en protestas (cerca de 100 detenidos). |
Terrorismo, con penas de hasta 30 años. |
Amedrentar y disuadir la participación ciudadana. |
|
Investigación Penal |
Líderes del FUT, UNE, FEUE, Fenocin. |
Paralización de servicio público, re-direccionada a Crimen Organizado. |
Neutralizar a las principales figuras de la protesta sindical y
popular. |
|
Investigación Financiera |
Marlon Vargas (Conaie) y más de 50 dirigentes. |
Enriquecimiento no justificado/Lavado de narco-dólares. |
Desacreditar y congelar recursos de organizaciones sociales e
indígenas. |
|
Censura |
Canal TV MICC (Movimiento Indígena). |
Precautelar el orden público y la seguridad nacional (informe
secreto). |
Control informativo y amenaza a canales alternativos. |
V. Captura
Institucional y Desmantelamiento de Contrapesos
El último conjunto
de argumentos se concentra en el intento del gobierno por neutralizar las
funciones del Estado no controladas, específicamente la Corte Constitucional, y
manipular los mecanismos de la democracia directa y la representación política
para asegurar una concentración de poder a largo plazo.
5.1. El Ataque
Sistemático a la Corte Constitucional
La Corte
Constitucional (CC) es identificada como el único contrapeso institucional que,
en cierta medida, ha logrado mantenerse al margen del control del Ejecutivo. El
ataque a la CC se inició debido a su decisión de aceptar demandas de
inconstitucionalidad presentadas por organizaciones populares y partidos de
izquierda.
Los ataques
gubernamentales escalaron de la retórica a la acción directa. Se organizaron
marchas y se utilizaron carteles que calificaban a los jueces constitucionales
de "cómplices de los criminales" por haber detenido temporalmente la
aplicación de ciertas normas que podrían haber violado derechos. El punto
más crítico de esta intimidación fue el cerco militar a la Corte bajo la excusa
de una supuesta amenaza de bomba, una táctica que buscaba la sumisión del poder
judicial al Ejecutivo.
A pesar de la
hostilidad, la CC demostró su autonomía al declarar inconstitucionales, el 26
de septiembre, tanto la “Ley Orgánica de Solidaridad Nacional” como la “Ley
Orgánica de Integridad Pública”. Aunque se califica este dictamen como un
"golpe para el Gobierno" , el Ejecutivo ha continuado su
ofensiva por otros medios.
5.2. Manipulación
de la Democracia Directa y la Representación Política
El gobierno de
Noboa ha promovido una nueva Consulta Popular e incluso la convocatoria a una
Asamblea Constituyente. Si bien estas acciones tienen una "apariencia de
acciones democráticas," el análisis sugiere que se trata de un intento
"descarado" por limitar derechos ciudadanos y lograr una mayor
concentración de poder. Entre los objetivos subrepticios, se incluye la
posibilidad de permitir la instalación de bases militares de Estados Unidos en
territorio ecuatoriano, una medida calificada como "nada democrático y
completamente antipopular".
El gobierno intentó
inicialmente saltarse los mecanismos constitucionales, presentando la pregunta
referente a la Constituyente directamente al Tribunal Electoral, buscando
"burlar su obligación de someterse al dictamen constitucional".
Para asegurar el
control de la futura Constituyente, se ha implementado una estrategia de
manipulación electoral. Se ajustó la metodología de distribución de escaños en
las elecciones pluripersonales para aplicar el “método D’Hont”. Este
método favorece históricamente a las fuerzas políticas más fuertes, lo que, en
la práctica, imposibilita la elección y participación de estructuras políticas
medianas o pequeñas, particularmente las fuerzas populares o indígenas. El
objetivo final es forzar un bipartidismo controlado, asegurando que la
concentración de poder político se agudice en manos de quienes ya detentan el
poder económico y la riqueza. Esta maniobra ilustra un intento por lograr una
concentración de poder que, si bien es legal en su forma procesal, es
profundamente antidemocrática en su espíritu y propósito, utilizando las
herramientas de la democracia directa para desmantelar los contrapesos
políticos y sociales.
5.3. Erosión de
Mandatos Populares Previos: Irrespeto a las Consultas
Una prueba
adicional del carácter autoritario del gobierno es su falta de respeto por los
mandatos constitucionales derivados de consultas populares previas. Este
irrespeto socava la legitimidad de cualquier consulta futura que el gobierno
promueva.
Se intentó burlar
la consulta popular en el cantón Cuenca, donde el 80% de la población se opuso
a la minería metálica en páramos, cruciales para garantizar el suministro de
agua. A pesar del mandato, las autoridades entregaron permisos a una
transnacional, lo que provocó una masiva marcha de más de 100,000 personas en
septiembre. El presidente, al reaccionar, anunció posibles juicios a las
autoridades locales que defendían el mandato y prometió retirar la licencia
ambiental, pero evitó la solución definitiva de anular el proyecto minero Loma
Larga.
De igual manera, se
registra el incumplimiento de la consulta popular a nivel nacional que exigió
el cierre de los pozos petroleros del proyecto ITT, una zona de altísima
biodiversidad y hogar de los pueblos en aislamiento voluntario Tagaeri y
Taromenane.
El análisis
concluye que el irrespeto a la Constitución y a los mandatos populares
demuestra que el gobierno solo respeta las consultas cuando se alinean con su "deseo
personal".
VI. Conclusiones
Estratégicas y Pronóstico
El informe concluye
que el patrón de gobernanza del presidente Daniel Noboa se define por un ciclo
de represión: la aplicación de medidas económicas antipopulares conduce a la
protesta masiva, la cual es respondida con la criminalización judicial y la
militarización, y se intenta consolidar a largo plazo mediante la captura
institucional y la manipulación electoral.
6.1. Recapitulación
de la Prueba de Autoritarismo
Los argumentos
demuestran que el gobierno está fuertemente inclinado hacia el uso sistemático
de la coerción. La militarización del país (estados de excepción continuos), la
creación de un marco legal para la vigilancia sin orden judicial, la
criminalización de líderes sociales bajo cargos de terrorismo y crimen
organizado, y el intento de someter al contrapeso constitucional (Corte
Constitucional) evidencian una concentración de poder que socava los cimientos
democráticos. Este enfoque depende cada vez más de la fuerza y menos de la legitimidad
o el consenso popular.
Adicionalmente, la
alineación con intereses geopolíticos, como la mención de la posible
instalación de bases militares de EE. UU. y el decreto presidencial 118
condenando a grupos extranjeros sin evidencia clara de su influencia en
Ecuador, sugiere un compromiso de la soberanía nacional a cambio de apoyo
estratégico.
6.2. La
Persistencia de la Lucha Popular y el Pronóstico
A pesar de la
agudización de la represión, la censura y las dificultades para la libre
expresión, el gobierno no ha logrado silenciar al pueblo ecuatoriano.
La capacidad de
articulación política de la oposición se ha consolidado en el Parlamento
Intercultural de los Pueblos, un esfuerzo de resistencia unificada de
sindicatos, educadores, estudiantes, y el movimiento indígena. Esta
unificación es un indicador de la amplia base de rechazo a la actual deriva
política.
Sin embargo, el
pronóstico del análisis es de conflicto creciente. Se anticipa que la lucha
popular persistirá, pero advierte explícitamente que se desarrollará en
condiciones de represión acrecentada. Esto sugiere que, al
agotarse los canales democráticos y judiciales (como lo demuestran el irrespeto
a las consultas populares y la cooptación de la Constituyente), el Ejecutivo recurrirá
de manera exclusiva a la coerción para mantener su autoridad.
6.3. Implicaciones
Regionales y la Advertencia sobre la Derecha
El caso ecuatoriano
es presentado como un ejemplo de un fenómeno regional. El análisis concluye que
la acción del gobierno de Daniel Noboa no solo es perjudicial para Ecuador,
sino también para todos los países de la región.
La preocupación se
basa en una observación estratégica sobre la gobernanza de derecha: cuando los
gobiernos de esta tendencia enfrentan dificultades para aplicar sus políticas
(particularmente aquellas de ajuste fiscal y austeridad económica, como la
liberación del diésel), la respuesta estatal se vuelve inevitablemente
"más violentas e irracionales". El modelo de Noboa, caracterizado por
la militarización constante, la criminalización de la protesta legítima, y la
manipulación institucional, sirve como un patrón de escalada autoritaria y
represiva en el contexto geopolítico latinoamericano.
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