PROPUESTA EMANCIPATORIA
Objetivo
Desmontar la narrativa hegemónica que atribuye el
subdesarrollo de América Latina exclusivamente al legado colonial español, para
demostrar que la independencia política del siglo XIX no significó autonomía
real, sino la transición hacia un sistema de dominación neocolonial coordinado
por potencias anglosajonas (primero el Imperio británico, luego Estados
Unidos). El objetivo central es revelar cómo agentes extranjeros —como Joel
Roberts Poinsett—, sociedades secretas (como la Logia Lautaro) y élites
criollas subordinadas instrumentaron procesos independentistas para reemplazar
la metrópoli española por estructuras de dependencia más eficientes y
profundas, orientadas a la extracción de riqueza y la subordinación geopolítica.
Argumentación
1. Crítica a la “falacia independentista”:
Las guerras de
independencia no fueron movimientos anticoloniales unitarios, sino conflictos
internos entre élites criollas con proyectos divergentes de inserción en el
sistema-mundo capitalista. La independencia formal permitió la sustitución de
la dominación española por un modelo de dominación indirecta más eficaz para el
gran capital.
2. España como “chivo expiatorio”:
El historiador Augusto Zamora argumenta que, culpar a España del subdesarrollo latinoamericano oculta la responsabilidad histórica de Inglaterra y Estados Unidos. El sistema colonial español, pese a sus defectos, incluía mecanismos de protección social y económica que fueron eliminados tras la independencia.
3. Redes transnacionales de dominación:
La Logia Lautaro, inspirada por Francisco de Miranda desde Londres, funcionó como brazo operativo de intereses británicos. Figuras como O’Higgins (alineado con Londres) y Carrera (prócer chileno, manipulado por Poinsett[1]como agente estadounidense) encarnaron la rivalidad entre centros de poder anglosajones por hegemonía regional.
4. Continuidad histórica del “poinsettismo”:
Desde el siglo XIX
hasta el presente, se identifica un patrón constante: intervenciones encubiertas
que explotan divisiones internas, financian oposiciones, promueven marcos
constitucionales favorables al capital extranjero y justifican sus acciones con
retórica “libertaria” o “democratizadora”. Ejemplos posteriores incluyen el
derrocamiento de Arbenz en Guatemala (1954), la Guerra Civil chilena de 1891
contra Balmaceda, y la interferencia actual mediante ONGs financiadas por USAID
o NED.
5. Contraste con otras experiencias periféricas:
A diferencia de
América Latina, China —tras el Movimiento del 4 de Mayo— priorizó la unidad
nacional y la apropiación crítica de la modernidad occidental, evitando la
fragmentación que facilitó la dominación externa en América Latina.
Resultados
1. Revelación de un sistema dual de dominación anglosajona:
Se demuestra que la
independencia latinoamericana fue cooptada por una alianza estratégica (aunque
competitiva) entre Inglaterra y Estados Unidos, cuyo objetivo era reconfigurar
la región como proveedora de materias primas y mercado cautivo.
2. Identificación de una lógica imperial persistente:
El “método
Poinsett” —desestabilizar para dominar, dividir para controlar, prometer
libertad para imponer dependencia— se repite en distintas épocas y contextos,
adaptándose a nuevas herramientas (medios, ONGs, redes académicas,
instituciones financieras).
3. Diagnóstico sobre la trampa de la fragmentación:
Los intentos de
desarrollo autónomo (Carrera, Balmaceda, Arbenz) fracasaron por su carácter
nacional y aislado. La lección histórica es que solo la integración regional
profunda —económica, tecnológica, militar y cultural— puede generar la masa
crítica necesaria para resistir la interferencia externa.
4. Advertencia frente a la “falsa multipolaridad”:
La emergencia de
nuevos centros de poder (China, Rusia, UE) no garantiza soberanía si América
Latina se fragmenta nuevamente al alinearse sectorialmente con distintas
potencias, reproduciendo dinámicas neocoloniales bajo nuevas banderas.
5. Propuesta emancipatoria:
La única salida
histórica viable es la construcción de una patria grande latinoamericana, capaz
de negociar desde la unidad y aprovechar las contradicciones entre potencias
sin subordinarse a ninguna. Esto exige romper con la ideología antiespañola
como distracción y asumir la responsabilidad histórica de las élites locales en
la perpetuación de la dependencia.
Este esquema pretende articular una crítica histórica,
política y epistemológica al modelo de desarrollo impuesto en América Latina
desde el siglo XIX, con implicaciones directas para los desafíos geopolíticos
del siglo XXI.
[1] Joel Roberts Poinsett botánico y estadista estadounidense.
Fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, el primer
enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en México.
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