Batalla cultural 3
Objetivo
Conceptualizar la "batalla cultural" no como un fenómeno ahistórico o una simple escaramuza, sino como una
forma de conflicto racional, consciente y estratégicamente organizado que
se produce en un contexto sociohistórico preciso: la Modernidad. Busca definir sus elementos característicos y entender las
condiciones estructurales de la Modernidad (la diferenciación de las esferas
social, económica, y política) que permitieron a la cultura autonomizarse y
convertirse en un campo de batalla.
Argumentación
La argumentación se desarrolla a través de definir las tres características necesarias para hablar de
"batalla cultural" y la explicación de su condición
ontológica y sociohistórica.
1.
Características de la Batalla Cultural
Para que exista una
"batalla cultural," deben estar presentes tres elementos:
- Objeto: La batalla tiene como
fin la definición de los elementos hegemónicos de una cultura.
No se lucha por territorio o poder político directo, sino por
dominar la cultura de una sociedad. La cultura es, a la
vez, el fin y el medio de esta batalla, y los medios son las propias
instituciones de producción y reproducción cultural (escuelas, medios,
iglesias, etc.).
- Conflicto: Se requiere un conflicto
de magnitud en torno a la cultura. No hay batalla sin resistencia, incluso si es débil o efímera.
- Consciencia y
Racionalidad: La noción de
"batalla" implica un componente de consciencia; se lleva
a cabo con estrategias, tácticas, planificación, y dirección racional
a corto, mediano y largo plazo. Al menos un grupo es consciente de sí mismo y decide
emprenderla con el objetivo de dirigir culturalmente a la sociedad.
2.
La Condición Ontológica: La Tensión en la Cultura
La cultura se convierte en un campo de batalla debido a una tensión
permanente o ambivalencia constitutiva que la atraviesa. Esta ambivalencia se manifiesta en que la cultura es, al mismo
tiempo, creación humana y condición estructural que la condiciona.
La cultura es la estructuración y la capacidad de estructurar, y
aunque la vida produce cultura, la cultura instituye formas que "maniatan
y dirigen la vida". El punto donde esta tensión se
revela es el punto donde se abre la batalla.
3.
La Condición Sociohistórica: La Modernidad
La batalla cultural no es un fenómeno ahistórico. Su emergencia está ligada al contexto sociohistórico de la Modernidad
(iniciada en Europa entre los siglos XVI y XVIII). La modernidad supuso una reestructuración completa de la
sociedad (Estado moderno, urbanización, nuevas ideologías). Clásicos de la sociología (Durkheim, Tönnies, Weber)
conceptualizaron esta transición a través de dicotomías (ej. solidaridad
mecánica/orgánica, comunidad/sociedad, autoridad tradicional/racional). El cambio central de la Modernidad es la diferenciación interna
de la sociedad, donde sus distintos órdenes funcionales —cultura,
economía, y política— se han autonomizado o "tomado consciencia de
sí". Esta diferenciación es la condición necesaria para que la cultura
pueda ser concebida como un campo de acción distinguible de lo económico, lo
político y lo militar, y por lo tanto, para que pueda ser "tomada por
asalto en una batalla cultural".
Conclusiones
- La batalla cultural es un conflicto conscientemente planificado
y racional cuyo fin último es la definición de los elementos
hegemónicos de una sociedad.
- La cultura se convierte en un campo de batalla porque posee
una ambivalencia ontológica o tensión constitutiva: es tanto una
creación humana libre como una estructura que condiciona y dirige la vida
de los hombres.
- La batalla cultural no es universal o atemporal.
Es un fenómeno que solo puede surgir y ser conceptualizado en
el contexto de la Modernidad.
- La Modernidad creó la condición necesaria para la batalla cultural
al generar la diferenciación interna de la sociedad, permitiendo
que la cultura se autonomizara como una esfera de acción distinta
de lo económico, lo político, y lo militar.
- Batallar por definir los contenidos de la cultura significa, en
última instancia, lanzarse a batallar por el control de las condiciones
de la acción y de la vida de los demás.
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